Las glándulas anales son dos estructuras situadas a ambos lados del ano, debajo de la cola, y muy superficiales, justo debajo de la piel en perros y gatos. Producen un líquido espeso, viscoso y oscuro, de olor fuerte y característico, que constituye la “seña de identidad” de cada perro y gato. Estas glándulas se vacían con la defecación y contribuyen al marcaje territorial; su eliminación, por el motivo que sea, no afecta a la calidad de vida del animal.

Si por alguna razón no se vacían de forma regular, el líquido se hace más espeso y oscuro, dificultando aun más el vaciado, y originando un acúmulo que produce una dilatación de las glándulas. Este hecho se denomina impactación y origina molestias, dolor y prurito anal, sobre todo en los perros, que lo manifiestan sentándose en el suelo y arrastrando el ano para aliviarse; también se lamen con frecuencia la base de la cola. Esta zona, así como la zona perineal, puede mancharse con el líquido, y presentar un aspecto sucio y con un olor fuerte característico.